"Cuando empiezo a amar como un ser humano el juego cesa."
"Tiene sus momentos de debilidad, pero a la mañana siguiente vuelve a ser tiránica, pletórica de salud, invencible y maravillosamente segura de sí misma."
"Estoy siempre entre dos deseos, siempre en conflicto."
"Le di amor: haz lo que quieras, úsame."
"Podría perdonarle cualquier cosa."
"Cuando examino mis emociones veo que se disparan en direcciones diferentes"
"Intimida, totalidad, pasión absoluta."
"Éste debe de ser uno de los hombres que he amado, un hombre a quien nunca podré borrar de mi vida."
"Deberías aborrecer mi positivismo, mi absolutismo y mi sensualidad."
"Impide las aventuras que ansía mi imaginación: los peligros."
"Peligro en las pasiones, sentimientos que te arrebatan; voluntad debilitada."
"Ahora mismo me dejaría acariciar por cualquiera."
"El menor roce, el menor atisbo de rozarme, de aproximarse, era como un abrazo absoluto a punto de explotar."
"Impide las aventuras que ansía mi imaginación: los peligros."
"Peligro en las pasiones, sentimientos que te arrebatan; voluntad debilitada."
"Ahora mismo me dejaría acariciar por cualquiera."
"El menor roce, el menor atisbo de rozarme, de aproximarse, era como un abrazo absoluto a punto de explotar."
"Me deja en la piel, en mi útero, la impronta de su carnal visita, y durante días sólo conozco mis piernas... el mundo vivo."
"No hay vida intermedia. Sueños o sensualidad."
"Si conociera algunas de mis extravagancias, liberalidades e indignidades."
"Aunque todo condujera a la tragedia."
"Sospecho que estoy la mayor parte del tiempo en estado onírico."
"Estoy en pleno movimiento, voraz, desesperada, completa, y no puedo sublimar."
"Soy neurótica, pervertida, destructiva, ardiente, peligrosa, -lava inflamable y desenfrenada-."
"Me eché sobre la colcha desvariando como una persona delirante."
"No hay vida intermedia. Sueños o sensualidad."
"Si conociera algunas de mis extravagancias, liberalidades e indignidades."
"Aunque todo condujera a la tragedia."
"Sospecho que estoy la mayor parte del tiempo en estado onírico."
"Estoy en pleno movimiento, voraz, desesperada, completa, y no puedo sublimar."
"Soy neurótica, pervertida, destructiva, ardiente, peligrosa, -lava inflamable y desenfrenada-."
"Me eché sobre la colcha desvariando como una persona delirante."
"Es el rol de Fred, inconcientemente, el de envenenar mi felicidad. Señala lo inadecuado del amor de Henry. No me merezco un amor a medias, me dice. Me merezco cosas extraordinarias. Mierda, el amor a medias de Henry vale más para mí que todos los amores de mil hombres.
Por un momento imaginé un mundo sin Henry. Y juro que el día que pierda a Henry voy a asesinar mi vulnerabilidad, mi capacidad para el verdadero amor y mis sentimientos, con el libertinaje más frenético. Después de Henry no quiero más amor. Sólo coger, por un lado, y el trabajo y la soledad, por el otro. No más dolor.
Después de no ver a Henry por cinco días por mil obligaciones, no pude soportarlo más. Le pedí de vernos una hora entre un compromiso y otro. Hablamos por un rato y nos fuimos al hotel más cercano. Qué profunda necesidad de él. Sólo cuando estoy en sus brazos todo parece estar bien. Después de una hora con él yo pude seguir con mi día, haciendo cosas que no quiero hacer, viendo a gente que no me interesa.
Un cuarto de hotel para mí tiene una implicación de voluptuosidad, de cosa furtiva, rápida. Quizás no ver a Hnery alzó todavía más mi hambre. Me masturbo a menudo, con lujuria, sin remordimiento o una sensación de desagrado posterior. Por primera vez sé lo que es comer. Subí casi dos kilos. Tengo un hambre frenética y la comida que como me da un placer prolongado. Nunca antes comí de esta manera, tan profundamente carnal. Tengo tres deseos ahora: comer, dormir y coger. Los cabarets me excitan. Quiero escuchar música estridente, ver caras, frotarme con otros cuerpos, beber fogosos licores. Hermosas mujeres y hombres apuestos me despiertan feroces deseos. Quiero bailar. Quiero drogas. Quiero conocer gente perversa, intimar con ellos. Nunca miro caras ingenuas. Quiero llegar a mordiscos a la vida y ser desgarrada por ella. Henry no me da todo esto. Yo desperté su amor. A la mierda con su amor. Me puede coger como ningún otro puede, pero yo quiero más que eso. Me estoy yendo al infierno, al infierno, al infierno. Salvaje, salvaje, salvajemente."
"Los días que siguieron fueron únicos, resplandecientes. Charla y pasión, trabajo y pasión. Lo que necesito guardar, tomar con calidez contra mi pecho, son las horas en ese piso de arriba. Henry no me pudo dejar. Se quedó dos días, que culminaron en semejantes estallidos de sexo frenético que quedé ardiendo por mucho tiempo.
"Los días que siguieron fueron únicos, resplandecientes. Charla y pasión, trabajo y pasión. Lo que necesito guardar, tomar con calidez contra mi pecho, son las horas en ese piso de arriba. Henry no me pudo dejar. Se quedó dos días, que culminaron en semejantes estallidos de sexo frenético que quedé ardiendo por mucho tiempo.
Me dejé de preocupar. Me recuesto y lo amo, y recibo tal amor de él que justificaría toda mi existencia. Tartamudeo cuando digo su nombre. Cada día es un hombre nuevo con nuevas profundidades y nuevas sensibilidades.
Recibí una foto de él hoy. Fue algo raro ver tan claramente toda su boca, la nariz bestial, los pálidos ojos fáusticos – esa mezcla de delicadeza y animalidad, de dureza y sensibilidad. Siento que amé al hombre más extraordinario de nuestra época."
Anaïs Nin Diario
"Todo el misterio del placer en el cuerpo de una mujer, se debe a la intensidad de su pulso, justo antes del orgasmo. A veces, la pulsación es lenta, una, dos o tres palpitaciones que vierten por todo el cuerpo un licor de juego e hielo.
Si la palpitación es leve y tenue, entonces el placer es como una ola de dulce embriaguez.
Cuando llega a su paroxismo, la bolsa revienta con más o menos energía y alcanza cada miembro del cuerpo, vibrando a través de cada nervio y de cada célula.
Si la palpitación es intensa, el ritmo y los latidos son más lentos y el placer es más duradero.
Unas flechas de carne fulgurantes: una segunda ola de placer descubre la primera, una tercera toca cada extremidad nerviosa y ahora una última atraviesa el cuerpo como una corriente eléctrica.
Un arco iris golpéa suavemente los párpados y una música resuena en los oídos. Es el gong del orgasmo.
Hay momentos en los que la mujer siente que se juega con su cuerpo con ligereza. En otros momentos, este llega a tal paroxismo que parece imposible su ulterior superación.
Hay días en los que el cuerpo está adormecido o sueña y entonces no se llega al paroxismo. Hay días en los que el paroxismo ya no es placer, sino dolor, celos, miedo y ansiedad. Hay días en que solo se produce en la imaginación, y por eso queda incumplido".
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