“Esas artes y esas técnicas escritura suponen, en efecto
(1) que las proposiciones verdaderamente importantes aparezcan en forma completa muy pocas veces en una obra (eventualmente nunca);
(2) que, por regla general, las proposiciones frecuentemente repetidas no lo sean sin cierta variación, eventualmente ínfima, pero siempre reveladora;
(3) que las proposiciones repetidas en forma estrictamente idéntica (cuando existen) se designen por dicho carácter como inesenciales o fragmentarias;
(4) que el carácter principal de las proposiciones repetidas (con o sin variación) sea casi siempre su chatura, su inadecuación grosera respecto de los datos más evidentes, cuando no su incoherencia (éstos son los rasgos que han de suscitar la atención y justificar una lectura de «segundo tiempo»);
(5) que una obra compuesta de esta manera esté tejida mayoritariamente de proposiciones inesenciales, anodinas e ilógicas (en esto reside el enigma que ha de desentrañarse);
(6) que en general toda proposición de una tal obra, para ser referida a lo importante, coherente y no trivial, deba ser leída como un fragmento por completar; el método consiste en conectarla con otras proposiciones de la obra, aparentemente poco compatibles, si no contradictorias, con la proposición estudiada, pero igualmente igualmente parciales.”
Leo Strauss, Persecution and the Art of Writing (1953).
Saint-Pol Roux Plegaria al océano
(Extractos)
Océano:
Divinidad de oleajes y de oleajes sobre las vorágines y las
vorágines,
Monstruo glauco, parecido a aquella enorme boca
de pejesapo seguida de una inconmensurable cola de
congrio,
Masa moviente con, por alma, esta ola sorda
brotando en lava de un pozo abisal,
Esposo de la tempestad con garras de noreste y cabellos de
sudeste,
Genio doble que azueca su víctima entre viento, viento
en popa y viento en contra,
Demonio de vidrio rompiente de los buques como una caja
de nueces,
Ogro de dientes de arrecife que mascan a sus hombres
como sobre la tierra nosotros mascamos las manzanas,
Capa de orgía sobre las que las flotillas son golosinas,
escuadras piernas de cordero,
Insondable estómago donde se digieren los náufragos cuyos
residuos raros sobre las olas representan los huesos,
Diafragma innombrable de músculo levantado después de los
subsuelos desconocidos hasta el relámpago de nubes,
Jungla líquida de los saltos de viento acoplados a las
brisas,
Harpagonio de tesoros engullidos,
Lucha de aventuras de oro y de escualos de acero,
Cementerio danzante donde los riesgos se entrechocan, la alianza
con exactitud,
Feroz revoltijo donde todo se encuentra —salvo un corazón,
Océano...
Océano:
Cielo a la inversa,
Ojo de buey del infierno,
Alguno formidable entre todos los seres,
Cosa más grande entre tantas cosas,
Gesta más vasta entre todas las gestas,
Majestad el primero con rango de majestades,
Océano,
Catástrofe constante,
Agregado de tormentas,
Tragedia sin fin,
¡Oh haz callar tus órganos bárbaros de anchura!
Alto sobre su duna de los inmortales de oro
¡Un poeta te habla!
Baja tus montes sabaóticos
De Iroise y de los lejanos atlánticos,
Calma tus nervios anudados con pulpos,
Sella tus cazones en los huecos de Toulinguet,
Aspira mi presencia de tus branquias todas,
Después, posa los pies blancos de tu flujo sobre la playa arenosa,
Acoge en esta oreja que es esta concha
Las palabras que descienden sobre la brisa tierna
¡Llegada de los vallejos del Aulne y del Élorn!
Dices, mi grande
Tan grande que me parece zozobrar en tu barba
de espuma;
Dices, mi grande tan grande que heme aquí nada,
Vana hormiga cerca de un gigante,
Dices, mi grande,
Yo oso, yo el vigilante en la proa del viejo mundo,
Te imploro por éstos que labran tu onda.
Saint-Pol Roux
Dostoievski escribía: «casi siempre después de las confidencias, procuraba ridiculizar todo lo que había dicho y deliberadamente le daba un tono de embuste.»
sábado, abril 04, 2015«Paulina no me había testimoniado jamás una confianza completa. Algunas veces, como contra su voluntad, me había abierto su corazón; sin embargo, notaba que, a menudo, y
casi siempre después de las confidencias, procuraba ridiculizar todo lo que había dicho y deliberadamente le daba un tono de embuste.
¡Disimulaba tantas cosas!»
Dostoievski, El jugador.
el método de Dostoievski.
concentrando la acción en los puntos de crisis, rupturas y catástrofes;
también pasa por encima del espacio y concentra la acción tan sólo en dos “puntos”:
Ésta es la concepción artística del tiempo y del espacio en Dostoievski.
Por eso el género de la menipea le es tan cercano.»
Bajtin Mijail, Problemas de la poética de Dostoievski.
La sátira menipea en la literatura europea desde su nacimiento hasta Dostoievski
sábado, febrero 28, 2015«En el plan de la Vida de un gran pecador existe el siguiente pasaje muy significativo:
[...] Las primeras páginas: 1° El tono. 2° Condensar las ideas con arte y concisión.
no ha de explicarse con palabras,
debiendo quedar siempre como en enigma;
sin embargo, el lector debe ver siempre que esa idea no es buena,
siendo tan principal la biografía, que vale la pena incluso empezar
desde la más tierna infancia. También por la elección de las cosas
de que se hable y de todos los hechos, se subrayará siempre algo y
se sacará siempre en primer término al hombre futuro,
irguiéndolo sobre un pedestal.»
Dostoievski
Bajtin Mijail, Problemas de la poética de Dostoievski.
«Habla, pues, en voz alta,
contándose la desgracia, tratando de explicársela.
Se encuentra en contradicción con sí mismo en sus ideas y en sus sentimientos.
Se declara inocente, se acusa,
se confunde entre su defensa y su acusación:
A veces se dirige a oyentes imaginarios.
Poco a poco acaba por comprender.
Toda una serie de recuerdos que él evoca le conduce a la verdad.»
le développement de la poly-perspective dans la peinture cubiste,
une diffraction de l’espace dans la simultanéité de la vision,
en représentant son sujet à différents instants,
«Téchniques d’écriture :
Ainsi les récits de Burroughs fonctionnent-ils sans doute, ni plus ni moins,
comme les montages fatrasiques de Philippe de Beaumanoir,
les satires médiévales,
les listes recopiées de Rabelais,
les romans travestis du XVIIe siècle burlesque (Scarron),
le macaronisme de Gadda,
le mécrit de Denis Roche,
les caviardages de Michel Vachey,
le jeu de pistes pictographiques que Maurice Roche appelle « stéréographie asémique »,
le polyglottisme sinueux de Joyce,
les collages polyculturels de Pound,
le cut-cut-Kodak de Cendrars désossant et repétrissant poétiquement le Docteur Cornélius de Gustave Lerouge,
les poèmes-conversations d’Apollinaire,
les « mots dans le chapeau » du dadaïsme,
les détournements sarcastiques du nécessaire plagiaire Lautréamont,
voire ce redécoupage, montage, remixage de la Tradition que les Classiques appelaient « Imitation ».»
Trouvé dans la web.
La novela de Proust un texto narrativo sobre la identidad expresiva
sábado, agosto 02, 2014Jesús Ernesto Patiño Ávila
La escritura-niebla de María Luisa Bombal tras la cuál se esconde
miércoles, julio 16, 2014«La niebla, con su barrera de humo, prohibe toda visión directa de los seres.»
Bombal
"Es que esto no era, ni remotamente, el único placer que tenía.
En su cuarto había una mesa escritorio americana de la mejor clase, tal como su padre la había deseado desde hacía años, tratando de comprarla en las más diversas subastas por un precio que le resultara accesible, y sin que, con sus exiguos recursos, lo consiguiera jamás. Naturalmente no era posible comparar esta mesa con aquellos escritorios presuntivamente americanos que se ofrecían en las subastas europeas. Éste, por ejemplo,
tenía en su construcción superior cien divisiones
del más diverso tamaño, y el mismo Presidente de la Unión hubiera encontrado un
sitio adecuado para cada uno de sus expedientes;
pero además había, al costado, un regulador, y haciendo girar un manubrio podían
conseguirse los más diversos cambios y disposiciones de las divisiones
y gavetas, según lo desease o necesitara uno.
Pequeños y delgados tabiques laterales
descendían lentamente formando el piso de divisiones que acababan de levantarse,
o las cubiertas de otras divisiones nuevas;
ya con una sola vuelta toda la construcción superior
cobraba un aspecto totalmente distinto,
y todo esto sucedía lentamente o a una velocidad absurda,
según como se diera vuelta al manubrio.
Era un invento novísimo,
pero le recordaba a Karl muy vivamente aquellos
retablos que en su tierra se muestran,
en la feria de Navidad, a los niños asombrados; muchas veces también Karl, empaquetado en su vestimenta invernal, se había parado ante ellos, y había cotejado incesantemente las vueltas de manubrio que allí ejecutaba un viejo con
los efectos que tenían lugar dentro del retablo:
cómo avanzaban a empellones los tres Reyes Magos y relucía la estrella y se desarrollaba esa vida cohibida en el establo sagrado. Y le había parecido siempre que la madre, de pie tras él,
no seguía los acontecimientos con suficiente atención;
la traía a sí hasta sentirla a sus espaldas, y tanto le hacía notar, con ruidosas exclamaciones,
algunas apariciones más ocultas
–por ejemplo un conejito que allí adelante, entre la hierba,
se alzaba en dos patitas,
alternando luego ese movimiento con otro
como si se dispusiera a echar a correr– que la madre, por último, le tapaba la boca y recaía, probablemente, en su anterior desatención.
Claro que el escritorio no estaba sólo hecho a propósito para recordar tales cosas,
pero de seguro existía
en la historia de los inventos alguna conexión tan poco clara como la que aparecía
en los recuerdos de Karl. A diferencia de Karl,
el tío no aprobaba en manera alguna esa mesa escritorio;
sólo que él había querido comprar a Karl un escritorio en regla, y tales escritorios estaban provistos todos, en ese momento,
de esta innovación,
cuya excelencia residía también en que
podía ser aplicada, sin grandes gastos, a escritorios más antiguos.
De todas maneras el tío no dejó de aconsejar a Karl que no usara el regulador, en lo posible; y a fin de dar a su consejo mayor fuerza afirmaba que
el mecanismo era muy delicado, fácil de estropear y muy costosa su reparación.
No resultaba difícil comprender que tales observaciones no eran sino pretextos; aunque, por otra parte, había que admitir que
el regulador podía fijarse muy fácilmente,
cosa que el tío, sin embargo, no hizo."
Kafka
"De pronto, una serie de círculos rojos empezaron a danzar ante sus ojos; las casas, los transeúntes, los malecones, empezaron también a danzar y girar. De súbito se estremeció.
Una figura insólita, horrible, que acababa de aparecer ante él, le impresionó de tal modo, que no llegó a desvanecerse. Había notado que alguien acababa de detenerse cerca de él, a su derecha. Se volvió y vio una mujer con un pañuelo en la cabeza. Su rostro, amarillento y alargado, aparecía hinchado por la embriaguez. Sus hundidos ojos le miraron fijamente, pero, sin duda, no le vieron, porque no veían nada ni a nadie.
De improviso, puso en el pretil el brazo derecho, levantó la pierna del mismo lado, saltó la baranda y se arrojó al canal.
El agua sucia se agitó y cubrió el cuerpo de la suicida, pero sólo momentáneamente, pues en seguida reapareció y empezó a deslizarse al suave impulso de la corriente. Su cabeza y sus piernas estaban sumergidas:
únicamente su espalda permanecía a flote, con la blusa hinchada sobre ella como una almohada.
-¡Se ha ahogado! ¡Se ha ahogado! -gritaban de todas partes. Acudía la gente; las dos orillas se llenaron de espectadores; la multitud de curiosos aumentaba en torno a Raskolnikof y le prensaba contra el pretil.
-¡Señor, pero si es Afrosiniuchka! ¡Una barca! ¡Una barca! -dijo una voz quejumbrosa. ¡Señor, sálvala! ¡Hermanos, almas generosas, salvadla! -gritó otra voz entre la muchedumbre.
Pero no fue necesario. Un agente de la policía bajó corriendo las escaleras que conducían al canal, se quitó el uniforme y las botas y se arrojó al agua. Su tarea no fue difícil. El cuerpo de la mujer, arrastrado por la corriente, había llegado tan cerca de la escalera, que el policía pudo asir sus ropas con la mano derecha y con la izquierda aferrarse a un palo que le tendía un compañero. Sacaron del canal a la víctima y la depositaron en las gradas de piedra.
La mujer volvió muy pronto en sí. Se levantó, lanzó varios estornudos y empezó a escurrir sus ropas, con gesto estúpido y sin pronunciar palabra.
-¡Virgen Santa! -gimoteó la misma voz de antes, esta vez al lado de
Afrosiniuchka. Se ha puesto a beber, a beber...
Hace poco intentó ahorcarse, pero la descolgaron a tiempo.
Hoy me he ido a hacer mis cosas, encargando a mi hija de vigilarla, y ya ven ustedes lo que ha ocurrido. Es vecina nuestra, ¿saben?, vecina nuestra. Vive aquí mismo, dos casas después de la esquina..."
Dostoyevski
[Nota: Subtítulo:
El cuento tártaro del pintor de fachadas.]
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"Y té voy a decir una cosa: Zamiotof y yo tenemos entre manos un asunto que nos interesa a los dos por igual.
Me gustaría saber qué asunto es ése.
Se trata del pintor, de ese pintor de brocha gorda.
Conseguiremos que lo pongan en libertad.
No será difícil, porque el asunto está clarísimo. Nos bastará presionar un poco para que quede la cosa resuelta.
No sé a qué pintor té refieres. ¿No? ¿Es posible que no té haya hablado de esto...?
Se trata de la muerte de la vieja usurera. Hay un pintor mezclado en el suceso.
Ya tenía noticias de ese asunto. Me enteré por los periódicos.
También asesinaron a Lisbeth
Por eso sólo me interesó hasta cierto punto. Bueno, explícame, --dijo de pronto Nastasia dirigiéndose a Raskolnikof. (Se había quedado en la habitación, apoyada en la pared, escuchando el diálogo.) ¿Lisbeth?-- murmuró Raskolnikof, con voz apenas perceptible. Sí, Lisbeth, la vendedora de ropas usadas. ¿No la conocías? Venía a esta casa. Incluso arregló una de tus camisas. Raskolnikof se volvió hacia la pared. Escogió del empapelado, de un amarillo sucio, una de las numerosas florecillas aureoladas de rayitas oscuras que había en él y se dedicó a examinarla atentamente. Observó los pétalos. ¿Cuántos había? Y todos los trazos, hasta los menores dentículos de la corola. Sus miembros se entumecían, pero él no hacía el menor movimiento. Su mirada permanecía obstinadamente fija en la menuda flor.
Bueno, ¿qué me estabas diciendo de ese pintor? Nastasia.
Que se sospecha que es el autor del asesinato
-- preguntó Zosimof, interrumpiendo con viva impaciencia la palabrería de dijo Rasumikhine, acalorado. ¿Hay cargos contra él? Sí, y, fundándose en ellos, se le ha detenido.
Pero, en realidad, estos cargos no son tales cargos,
y esto es lo que pretendemos demostrar.
La policía sigue ahora una falsa pista,
como la siguió al principio con..., ¿cómo se llaman...? Koch y Pestriakof... Por muy poco que le afecte a uno el asunto,
uno no puede menos de sublevarse ante una investigación conducida tan torpemente.
Es posible que Pestriakof pase dentro de un rato por mi casa... A propósito, Rodia. Tú debes de estar enterado de todo esto, pues ocurrió antes de
tu enfermedad, precisamente la víspera del día en que té desmayaste en la comisaría cuando se estaba hablando de ello.-- dijo Zosimof con una facilidad asombrosa. ¡Qué importa! Eso no cambia en nada la cuestión. Te estoy observando desde hace un momento y veo que té alteras exclamó Rasumikhine dando un puñetazo en la mesa este asunto no son los errores de esa gente.
Lo más indignante de este asunto no son los errores de esa gente:
uno puede equivocarse; las equivocaciones conducen a la verdad.
Lo que me saca de mis casillas es que, aún equivocándose, se creen infalibles.
Yo aprecio a Porfirio, pero... ¿Sabes lo que les desorientó al principio? Que la puerta estaba cerrada, y cuando Koch y Pestriakof volvieron a subir con el portero, la encontraron abierta. Entonces dedujeron que Pestriakof y Koch eran los asesinos de la vieja. Así razonan. No té acalores. Tenían que detenerlos... De ese Koch tengo noticias. Al parecer, compraba a la vieja los objetos que no se desempeñaban. No es un sujeto recomendable. También compraba pagarés. ¡Que el diablo se lo lleve!
lo que me pone fuera de mí es la rutina, la anticuada e innoble rutina de esa gente.
Éste era el momento de renunciar a los viejos procedimientos y seguir nuevos sistemas.
Los datos psicológicos bastarían para darles una nueva pista. Pero ellos dicen:
«Nos atenemos a los hechos.»
Sin embargo, los hechos no son lo único que interesa. El modo de interpretarlos influye en un cincuenta por ciento como mínimo en el éxito de las investigaciones.
¿Y tú sabes interpretar los hechos?
Lo que té puedo decir es que cuando uno tiene la íntima convicción de que podría ayudar al esclarecimiento de la verdad, le es imposible contenerse... ¿Conoces los detalles del suceso?
Estoy esperando todavía la historia de ese pintor de paredes.
¡Ah, sí! Pues escucha. Al día siguiente del crimen, por la mañana, cuando la policía sólo pensaba aún en Koch y Pestriakof (a pesar de que éstos habían dado toda clase de explicaciones convincentes sobre sus pasos), he aquí que se produce un hecho inesperado. Un campesino llamado Duchkhine, que tiene una taberna frente a la casa del crimen, se presentó en la comisaría y entrega un estuche que contiene un par de pendientes de oro. A continuación refiere la siguiente historia:
«Anteayer, un poco después de las ocho de la noche (hora que coincide con la del suceso), Mikolai, un pintor de oficio que frecuenta mi establecimiento, me trajo estos pendientes y me pidió que le prestara dos rublos, dejándome la joya en prenda »¿De dónde has sacado esto? le pregunté. »Él me contestó que se los había encontrado en la calle, y yo no le hice más preguntas. Le di un rublo. Pensé que si yo no lo hacia lo haría otro, que Mikolai se bebería el dinero de todas formas y que era preferible que la joya quedara en mis manos, pues estaba decidido a entregarla a la policía si me enteraba de que era un objeto robado, al venir alguien a reclamarla.
esto era un cuento tártaro. Duchkhine mentía descaradamente,
pues le conozco y sé que cuando aceptó de Mikolai esos pendientes que valen treinta rublos no fue precisamente para entregarlos a la policía. Si lo hizo fue por miedo. Pero esto poco importa. Dejemos que Duchkhine siga hablando.
No sé qué decirte.
Existe una sospecha, discutible tal vez pero fundada.
No podían dejar en libertad a tu pintor de fachadas.
¡Pero es que le atribuyen el asesinato! ¡No les cabe la menor duda!
Es un detalle importante para la instrucción del sumario.
¿Se puede concebir la indiferencia, la tranquilidad de espíritu que demuestran esos gritos, esas risas, esa riña infantil en personas que acaban de cometer un crimen y están ante la misma casa en que lo han cometido? ¿Es esta conducta compatible con el hacha, la sangre, la astucia criminal y la prudencia que forzosamente han de acompañar a semejante acto? Cinco o diez minutos después de haber cometido el asesinato (no puede haber transcurrido más tiempo, ya que los cuerpos no se han enfriado todavía), salen del piso, dejando la puerta abierta y, aun sabiendo que sube gente a casa de la vieja, se ponen a juguetear ante la puerta de la casa, en vez de huir a toda prisa, y ríen y llaman la atención de la gente, cosa que
confirman ocho testigos...
¡Qué absurdo! Sin duda, todo esto es extraño, incluso parece imposible,
pero...¡No hay pero que valga! Yo reconozco que el hecho de que se encontraran los pendientes en manos de Nicolás poco después de cometerse el crimen constituye un grave cargo contra él. Sin embargo, este hecho queda explicado de un modo plausible en las declaraciones del acusado y, por lo tanto, es discutible. Además, hay que tener en cuenta los hechos que son favorables a Nicolás, y más aún cuando se da el caso de que estos hechos están fuera de duda. ¿Tú qué crees?
Dado el carácter de nuestra jurisprudencia, ¿son capaces los jueces de considerar que un hecho fundado únicamente en una imposibilidad psicológica, en un estado de alma, por decirlo así, puede aceptarse como indiscutible y suficiente para destruir todos los cargos materiales, sean cuales fueren?
No, no lo admitirán jamás. Han encontrado el estuche en sus manos y él quería ahorcarse, cosa que, a su juicio, no habría ocurrido si él no se hubiera sentido culpable... Ésta es la cuestión fundamental; esto es lo que me indigna, ¿comprendes?
Tal vez alguien le viera, pero nadie se fijó en él.
Ingenioso, amigo Rasumikhine, diabólicamente ingenioso, incluso demasiado ingenioso.¿Por qué demasiado? Porque todo es tan perfecto, porque los detalles están tan bien trabados, que uno cree hallarse ante una obra teatral."
Dostoyevski
"Pero ahora escucha lo referente a las cartas,
"Normalmente, Barnabás es conducido a un gran despacho de las oficinas, pero no es el despacho de Klamm, ni siquiera pertenece a una sola persona.
Esa habitación está dividida en toda su longitud por un pupitre para escribir de pie, que se prolonga de un extremo al otro;
el espacio estrecho, por donde apenas pueden pasar dos personas al mismo tiempo, es el de los funcionarios,
y luego hay uno amplio para los interesados, los espectadores,
los criados y los mensajeros.
Sobre el pupitre hay grandes libros abiertos, uno junto al otro, y ante la mayoría de ellos hay funcionarios leyendo.
Pero no permanecen siempre ante el mismo libro;
aunque no los intercambian, cambian de puesto, lo que más sorprende a Barnabás es cómo en esos cambios de puesto tienen que apretarse para pasar a causa de la estrechez del espacio. En la parte delantera, junto al pupitre,
hay mesas muy bajas a las que se sientan los escribientes,
quienes, cuando lo desean los funcionarios,
escriben según el dictado de estos últimos.
Una y otra vez se asombra Barnabás de cómo ocurre. No obedece a una orden expresa del funcionario, tampoco se dicta en voz alta,
apenas se nota que se está dictando,
más bien parece como si el funcionario siguiese leyendo como antes,
sólo que al mismo tiempo murmura y el escribiente lo escucha.
Con frecuencia dicta el funcionario en voz tan baja,
que el escribiente, sentado, no puede oír nada, entonces tiene que levantarse,
captar lo dictado, y volverse a sentar rápidamente para escribirlo,"